En la Región de Aysén llueve con frecuencia, pero eso no significa que el huerto nunca necesite riego. Los días de viento seco de verano, el suelo bajo invernadero y las almácigas en macetas se secan más rápido de lo que se piensa, y un riego mal calculado es una de las causas más comunes de plantas débiles y enfermedades por hongos.
La regla base: cerca de 25 mm por semana
La referencia que usan los servicios de extensión agrícola para hortalizas en crecimiento activo es de unos 25 mm de agua por semana, sumando lluvia y riego. Eso equivale a 25 litros por metro cuadrado. Es una cifra referencial: en suelos arenosos conviene dividirla en dos riegos y en suelos arcillosos basta con uno más espaciado.
- Semana lluviosa: si cayeron 15 mm o más, probablemente no necesites regar.
- Semana seca y ventosa: riega dos o tres veces, con riegos abundantes en lugar de muchos riegos cortos.
- Invernadero: la lluvia no llega, así que debes aportar todo el agua. En días soleados, revisa a diario.
Cómo comprobar si hace falta regar
El método más confiable no requiere herramientas: introduce un dedo en la tierra hasta unos 5 cm de profundidad. Si sale seca, es hora de regar; si sale húmeda y se pega a la piel, espera. Para macetas, levanta el recipiente: si pesa muy poco, está seco.
A qué hora regar
Lo ideal es regar temprano en la mañana. El agua se absorbe antes de que suba la temperatura, se pierde menos por evaporación y las hojas se secan durante el día. Regar al atardecer en una zona fría y húmeda prolonga la humedad sobre las hojas durante la noche y favorece enfermedades como el tizón y el mildiu.
Dónde dirigir el agua
Riega siempre al pie de la planta, no sobre las hojas. El riego por goteo o una manguera con goteros es la forma más eficiente, y además ahorra agua. Si no cuentas con uno, una regadera con el pitón hacia el suelo cumple bien su función. En nuestra sección de insumos puedes revisar opciones de riego.
Cubre el suelo para regar menos
Una capa de 5 a 8 cm de paja, hojas secas, corteza o compost sobre el suelo reduce la evaporación, mantiene la humedad más pareja y frena las malezas. En primavera, espera a que el suelo se haya calentado antes de colocarla, para no retrasar su temperatura.
Cuánto necesita cada tipo de planta
- Lechugas, espinacas y otras hojas: riegos frecuentes y livianos; el suelo debe mantenerse húmedo.
- Tomates y zapallos: riegos profundos y espaciados; la irregularidad provoca rajaduras en los frutos.
- Papas: necesitan humedad pareja durante la formación de tubérculos y menos agua al final, cuando las plantas se secan.
- Plantas aromáticas mediterráneas, como lavanda y romero: toleran suelos más secos; el exceso de agua las perjudica más que la sequía.
Para ajustar el riego a la estación y al cultivo, puedes apoyarte en la utilidad ¿Cuándo regar?.
Fuentes
Las cifras son referenciales; ajústalas a las condiciones de tu terreno.



